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La REF26: El coraje como nueva moneda
de cambio en Francia (Análisis)
Por Paola SANDOVAL,Directora de la redacción y Corresponsal en Europa.

PARÍS, Francia (EUROLATINNEWS) - En el emblemático estadio de Roland-Garros, los empresarios instaron a Francia a elegir con coraje su futuro. Fue casi simbólico ver a la comunidad empresarial francesa apoderarse de las pistas de Roland-Garros durante dos días. En el recinto habitualmente dedicado al tenis, resonaron las palabras «producir», «invertir», «trabajar», «formar», «reformar» y, sobre todo: «coraje».
El célebre Encuentro de Líderes Empresariales Franceses, conocido como La REF, organizado por la MEDEF (Confederación Empresarial Francesa), transformó el estadio parisino en una vasta ágora económica, social y política. Líderes empresariales, emprendedores, altos ejecutivos, representantes sindicales, intelectuales, periodistas, representantes de la sociedad civil y figuras políticas, tales que el ministro de la Economía Roland Lescure o el ministro de Relaciones Exteriores Jean-Noël Barrot y la presidente de la Asamblea Nacional Yaël Braun-Pivet, se dieron cita en una edición especialmente intensa.
Más que una simple conferencia empresarial, La REF ha demostrado ser el encuentro decisivo para el inicio anual de los decididores de todos los sectores. Revelando las inquietudes de un mundo empresarial que exige transparencia. También revelando una Francia que duda de su capacidad para producir, financiar su modelo social, reindustrializar su territorio y mantenerse competitiva en un mundo donde las dinámicas de poder se afianzan cada vez más.
Y, sobre todo, revelando una fecha límite que ahora es imposible ignorar: las elecciones presidenciales de Francia en abril 2027.
El tema elegido por el MEDEF —«Coraje»— pudo haber parecido abstracto. Sin embargo, al final de los días 26 y 27 de agosto, se consolidó como la palabra que mejor resume la mentalidad de muchos líderes empresariales: el coraje para invertir a pesar de la incertidumbre, el coraje para producir en Francia, el coraje para simplificar, el coraje para reformar, el coraje para examinar las finanzas públicas y, finalmente, el coraje para tomar decisiones políticas en lugar de posponerlas.
Por lo tanto, La REF26 tenía una ambición clara: convertir a la empresa no solo en un actor económico, sino en uno de los ámbitos donde está en juego la capacidad de Francia para recuperar la confianza en sí misma. Además, el MEDEF defendió este deseo de transmitir un mensaje basado en la "confianza, la iniciativa y la responsabilidad".
El Roland-Garros como laboratorio para la Francia del mañana
La magnitud de la participación ha sido impresionante. La REF26 alcanzó un nuevo nivel: la MEDEF desveló la participación de más de 13.000 personas, más de 125 socios y más de 700 periodistas nacionales e internacionales. Esta asistencia no es solo un indicador del éxito del evento, sino que refleja una realidad: los empresarios franceses desean participar directamente en los debates que definirán su entorno económico y social.
En las salas de Roland-Garros, el networking no fue secundario, sino casi tan importante como las sesiones plenarias. PYMES, grupos internacionales, startups, fabricantes, profesionales independientes, líderes de federaciones profesionales y representantes de autoridades regionales se dieron cita en un mismo espacio. Esta diversidad refleja la realidad del panorama empresarial francés, pero también subraya una demanda común: claridad en las reglas del juego.
Los resultados del MEDEF son especialmente reveladores: casi tres de cada cuatro líderes empresariales desean un marco fiscal y social más estable y predecible. La simplificación administrativa también encabeza la lista de preocupaciones, y tres de cada cuatro líderes la consideran una prioridad para 2027.
Esto no implica necesariamente una demanda de privilegios especiales. Se trata de una demanda de transparencia. Un empresario puede aceptar impuestos elevados, regulaciones exigentes o inversiones significativas si sabe adónde se dirige. Lo que resulta mucho más difícil de soportar es la sensación de tener que invertir hoy en un entorno cuyas reglas podrían cambiar drásticamente mañana. Es precisamente ahí donde la palabra «valentía» adquiere su significado económico.
Producir o perecer: El tema industrial vuelve al primer plano
Uno de los debates más importantes de La REF26 se centró en una pregunta deliberadamente cruda: «Producir o perecer». El debate reunió, entre otros, a Elisabeth Borne, ex primera ministra; y los directivos:Thibault Desmarest, de GSK Francia; Ramon Fernandez, de CMA CGM; Sébastien Martin, ministro de Industria; Sylvie Bernard-Grandjean, de Redex Group; y Maciej Witucki, presidente de BusinessEurope.
Tras este lema subyace una pregunta existencial: ¿puede una potencia económica mantener su soberanía si ya no tiene suficiente control sobre su producción? Energía, terrenos industriales, mano de obra cualificada, financiación, retrasos administrativos, normas: los obstáculos son numerosos.
No obstante, parece estar surgiendo un consenso en un punto esencial: la reindustrialización ya no es solo una cuestión de política industrial. Se ha convertido en una cuestión de soberanía nacional y europea. La cifra publicada durante La REF26 es reveladora: el 81 % de los ejecutivos encuestados cree que la reindustrialización debe ser el eje central del próximo quinquenio. Para los ejecutivos entrevistados, producir más en Francia significa crear empleo, fortalecer la soberanía y prepararse para el futuro.
Pero esta ambición también exige aceptar las limitaciones reales de la industria. La reindustrialización no se logra solo con palabras. Requiere terrenos, electricidad, infraestructura, ingenieros, mano de obra cualificada, capital, plazos razonables y estabilidad regulatoria. Por lo tanto, la valentía reside en asumir la responsabilidad de estas decisiones.
El valor de trabajar, pero también de transmitir el conocimiento
Otro tema recurrente: el trabajo. La REF26 propició un debate especialmente delicado sobre el esfuerzo y la transmisión intergeneracional.
El debate, titulado "¿Podemos seguir hablando de esfuerzo?", reunió, entre otros, al empresario Hubert de Boisredon, a la filósofa Julia de Funès, al ministro de Pymes Serge Papin, a Jérôme Permingeat y a la diputada de izquierda Sandrine Rousseau. La cuestión es explosiva porque toca la esencia del contrato social.
¿Qué se espera hoy de un joven francés? ¿Qué esperan ellos de la sociedad a cambio? En una Francia envejecida y endeudada que se enfrenta a una transformación acelerada del trabajo, el tema ya no puede eludirse. No basta con pedir a las nuevas generaciones que se esfuercen: también hay que ofrecerles oportunidades.
La formación, el aprendizaje, la movilidad social, el emprendimiento, el acceso a la vivienda, la innovación y la posibilidad de crear un empleo propio se convierten así en elementos de una misma ecuación.Por lo tanto, la valentía económica no es solo la valentía del empresario que invierte. Es también la valentía de una sociedad comprometida con la preparación de las futuras generaciones.
Una REF que rechaza las fronteras ideológicas
Una de las grandes fortalezas de esta edición fue precisamente la diversidad de perspectivas representadas. La REF26 no buscó generar un diálogo únicamente entre personas con las mismas convicciones. Al contrario, el programa contó con la participación de diversas figuras de distintos ámbitos políticos e intelectuales.
David Lisnard, alcalde de Cannes debatió con Fabien Roussel, Secretario General del Partido Comunista, sobre la producción. Otros segmentos reunieron a líderes de tendencias políticas opuestas y sociales como Xavier Bertrand, Thomas Buberl, Jean-Pierre Farandou, Gilbert Cette y Marylise Léon.
Este afán de debate se hizo aún más evidente en el segmento político de clausura. Donde se reunieron siete figuras clave y candidatos favoritos para las elecciones presidenciales: Gabriel Attal, Raphaël Glucksmann, Marine Le Pen, Jean-Luc Mélenchon, Édouard Philippe, Bruno Retailleau y Marine Tondelier.
Una lista de participantes sin precedentes por su amplitud y relevancia política. El mensaje fue claro: el mundo empresarial ya no quiere limitarse a escuchar a los políticos. Quiere confrontarlos con su propia realidad.
Europa, IA y el nuevo equilibrio de poder
La REF26 no se limitó a Francia. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, le dio al evento una dimensión continental. Porque la cuestión francesa está ahora inextricablemente ligada a la europea. Industria, energía, defensa, tecnología, inteligencia artificial: ninguno de estos temas puede abordarse de forma sostenible a nivel nacional. El debate que presidió «Europa aún no ha dicho su última palabra» lo ilustró especialmente.
Octave Klaba, fundador de OVHcloud, Frédéric Mazzella, Béatrice Cossa-Dumurgier, Catherine Fieschi, Laurent Solly y Valérie Urbain debatieron sobre la soberanía tecnológica europea. La cuestión es ahora casi estratégica: ¿quiere Europa simplemente ser consumidora de tecnologías desarrolladas en otros lugares, o quiere convertirse en una potencia tecnológica por derecho propio?
La inteligencia artificial se ha convertido en una poderosa infraestructura. Datos, computación en la nube, chips electrónicos, capacidad de procesamiento, modelos de IA: tras estos términos técnicos se esconde una realidad geopolítica. La soberanía del futuro dependerá tanto de los centros de datos como de las fábricas. Y en este ámbito, la valentía europea debe demostrarse mediante la inversión.
Cuando la geopolítica irrumpe en la junta directiva
Otra señal contundente de La REF26: la importancia otorgada a las cuestiones de defensa y seguridad. El debate "¿Estamos preparados para afrontar la guerra?" reunió, entre otros, a Céline Berthon, Directora General de Seguridad Interior; el General Fabien Mandon, Jefe del Estado Mayor de la Defensa; el historiador David Colon; y Eric Trappier, CEO de Dassault Aviation.
¿Por qué este tema en una conferencia económica? Porque las empresas están ahora directamente expuestas a las tensiones geopolíticas. Ciberataques, interrupciones en la cadena de suministro, dependencia tecnológica, energía, defensa, infraestructuras críticas: la economía y la seguridad nacional están cada vez más interrelacionadas.
El líder empresarial del futuro ya no es solo alguien que necesita comprender su mercado. También deben comprender el mundo.
Una preocupación importante: la inestabilidad política
Y aquí reside probablemente la conclusión más importante de La REF26. Los empresarios no necesariamente quieren que todos los líderes políticos piensen como ellos. Quieren que sean capaces de tomar decisiones. La estabilidad se ha convertido en un valor económico.
Tres de cada cuatro líderes empresariales han incluido la reducción de la deuda y del gasto público entre sus prioridades para 2027, según la información compartida por el MEDEF durante la reunión.Esto explica el actual nerviosismo en el sector empresarial.
Francia debe financiar su modelo social, invertir en la transición ecológica, reforzar su defensa, apoyar su reindustrialización, financiar la innovación y mantener su competitividad. Pero, al mismo tiempo, debe gestionar una deuda pública muy elevada y un déficit significativo. El problema, por lo tanto, no es sólo ideológico. Es matemático. Y los empresarios lo saben.
El debate presidencial en preestreno
La política, en última instancia, ocupó un lugar central. Durante un día, La REF26 se convirtió en una especie de primer gran enfrentamiento económico de la carrera presidencial. Y las diferencias fueron muy claras.
Marine Le Pen, candidata de la derecha, intentó tranquilizar a los líderes empresariales sobre la disciplina presupuestaria y la reducción del gasto público. Jean-Luc Mélenchon, candidato de la izquierda, defendió un enfoque radicalmente diferente, incluso proponiendo la cancelación de parte de la deuda contraída a través del Banco de Francia y vinculada al BCE. Édouard Philippe, ex primer ministro y candidato centrista, hizo hincapié en la necesidad de prolongar la vida laboral para abordar los déficits.
En materia de pensiones, Marine Le Pen también reafirmó su deseo de volver a la edad de jubilación de 62 años, o incluso de 60 para quienes comenzaron a trabajar muy jóvenes. El coste y la implementación de esta propuesta ya se están debatiendo.
Para los líderes empresariales, este es precisamente el problema pues ven venir unas elecciones con propuestas extremadamente diversas, a veces contradictorias, y donde ningún partido político parece capaz de ofrecer un consenso claro. El ambiente es, por ende, muy contradictorio.
Por un lado, la expectativa de una ruptura radical con el pasado. Por otro, el temor a la inestabilidad. Y atrapados en medio, los empresarios que deben seguir contratando, invirtiendo, produciendo y pagando a sus empleados, independientemente del resultado de las elecciones.
¿Será decisivo el voto económico?
Las elecciones presidenciales de 2027 podrían convertirse, más que nunca, en una elección de confianza económica. Los empresarios observarán los programas en función de varios criterios muy concretos: fiscalidad, costes laborales, pensiones, deuda, energía, normas, inmigración económica, formación, innovación, acceso a la financiación, política europea y estabilidad regulatoria.
Pero también habrá que examinar otro fenómeno: el de las nuevas comunidades económicas que participan cada vez más activamente en la vida francesa. Y entre ellos, la comunidad latinoamericana merece gran atención. El potencial latinoamericano: una fuerza económica aún insuficientemente analizada.
Según el INSEE (Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos), los datos muestran una presencia significativa entre los inmigrantes: Brasil, Colombia, México, Venezuela, Argentina, Perú y otros países latinoamericanos constituyen una comunidad diversa y activa. Además, la dinámica empresarial es particularmente interesante. Se están estructurando redes y asociaciones. Este fenómeno está lejos de ser anecdótico. Revela una realidad que el debate político francés a veces subestima: la integración económica también requiere capacidad de crear.
Los latinoamericanos trabajan en servicios, restauración, turismo, comunicaciones, comercio, profesiones intelectuales, actividades culturales y muchas profesiones independientes. Otros inician negocios y son reconocidos emprendedores. Algunos también establecen el vínculo entre Francia y los mercados latinoamericanos.
Esta dimensión internacional puede representar una ventaja considerable para una Francia que precisamente busca reforzar su influencia económica. Son precisamente estas redes las que serán necesarias observar a medida que se acerquen las elecciones.
Una comunidad que puede convertirse en socio económico
El objetivo no es crear un “voto latino” artificial. Eso sería un error. La comunidad latinoamericana en Francia no es homogénea ni políticamente uniforme. Abarca nacionalidades, historias, orígenes sociales y perspectivas sumamente diversas.
Pero comparten preocupaciones económicas muy concretas: acceso al empleo, reconocimiento de competencias, creación de empresas, financiación, simplificación administrativa, movilidad profesional, fiscalidad, vivienda, formación y oportunidades para el crecimiento empresarial.
Esos son precisamente los temas que dominaron La REF26. Por ello, esta comunidad podría convertirse gradualmente en un socio interesante para los responsables políticos y económicos. No porque represente automáticamente un porcentaje específico del electorado, sino porque ya contribuye a la creación de riqueza, empleo y la integración internacional de Francia.
En un país que busca atraer talento, desarrollar sus servicios y fortalecer sus lazos económicos con Latinoamérica, esta dimensión debe considerarse una oportunidad.
La verdadera valentía va residir en unificar la sociedad
Al culmino de dos días de cumbre, ha surgido una convicción. La REF26 no dio todas las respuestas. Y probablemente eso sea positivo. Más bien, planteó las preguntas que Francia ya no puede eludir.
¿Qué queremos seguir produciendo? ¿Qué modelo social podemos financiar? ¿Cómo podemos recuperar la competitividad sin renunciar a la cohesión social? ¿Cómo podemos reindustrializar sin sacrificar el medio ambiente? ¿Cómo podemos invertir en inteligencia artificial sin depender de potencias tecnológicas extranjeras? ¿Cómo podemos reforzar nuestra defensa? ¿Cómo podemos atraer talento? ¿Cómo podemos integrar económicamente a quienes llegan a Francia?
Y, sobre todo: ¿qué visión queremos ofrecer al pueblo francés en 2027?
En Roland-Garros, los empresarios se hicieron oír con fuerza. Exigen estabilidad, simplificación, producción, transparencia y una estrategia a largo plazo. Quieren poder invertir sin sentir que juegan con su futuro con cada cambio político. Pero también exigen algo más: que los políticos recuperen el valor de decir : la verdad. La verdad sobre las finanzas públicas. La verdad sobre el coste de las decisiones colectivas. La verdad sobre las transformaciones del trabajo. La verdad sobre la competencia internacional. La verdad sobre Europa.
Y, por último, la verdad sobre los esfuerzos necesarios para preservar el modelo francés.
En este contexto, las elecciones presidenciales de 2027 prometen ser particularmente abiertas e inciertas. Los primeros debates públicos ya han revelado visiones económicas profundamente opuestas. Por lo tanto, los líderes tendrán que conciliar sus inquietudes y sus esperanzas, la promesa de una ruptura con el pasado y la necesidad de estabilidad.
Y quizás esta sea la verdadera lección de La REF26. El valor no se trata sólo de asumir riesgos. El valor se trata de tomar decisiones. Elegir producir. Elegir invertir. Elegir transmitir el conocimiento. Elegir capacitar. Elegir innovar. Elegir Europa cuando nos permite tener mayor influencia. Elegir la soberanía cuando se vuelve esencial. Elegir la apertura cuando genera riqueza y construye puentes.
Y, sobre todo, elegir, no dejar que el miedo dicte las decisiones de la sociedad.
En las canchas de Roland-Garros, la batalla económica francesa no terminó en la clausura del 27 de agosto. Apenas ha comenzado. A menos de un año de las elecciones, el mundo empresarial ha enviado un mensaje claro a los futuros candidatos: Francia ya no espera promesas. Espera una dirección clara.
Y en esta Francia en profunda transformación, los empresarios franceses y europeos, así como los de otros lugares —en particular las nuevas fuerzas latinoamericanas que construyen, trabajan, crean y emprenden proyectos dentro del país— bien podrían contribuir a escribir el próximo capítulo. La valentía política reside en escucharlos. La valentía económica reside en empoderarlos.
Y la valentía democrática reside, en 2027, en transformar esta energía en un proyecto colectivo.
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