Turismo:

"CON LA CABEZA BAJO LAS ESTRELLAS",

UN INVIERNO ENCANTADO OFRECE EL CARLTON CANNES



Por Paola SANDOVAL, Corresponsal en Europa



CANNES, Francia (EUROLATINNEWS) - Bajo el lema "Con la Cabeza bajo las Estrellas", el mítico hotel Carlton Cannes no se limita a decorar sus salones: crea s u propio universo. Desde su llegada, los huéspedes se ven envueltos en un ambiente sensorial meticulosamente diseñado hasta el más mínimo detalle. El sutil aroma a pino, las notas amaderadas y avainilladas, la luz dorada que acaricia las molduras, la delicada música que acompaña nuestros pasos... Todo está diseñado para crear una armonía perfecta, un crescendo de emociones, un viaje hacia lo extraordinario.

En el Carlton Cannes, la temporada navideña es más que un simple interludio luminoso. Es una auténtica montaña rusa de emociones, un momento suspendido donde la Belle Époque se funde con la magia contemporánea para crear una atmósfera que solo este legendario hotel puede evocar. Cada invierno, se convierte en un remanso de paz y alegría en el corazón de la Croisette, como si su legendaria fachada se envolviera en una capa dorada para celebrar el regreso de los momentos cálidos, la convivencia y la emoción que precede a la Navidad.

En el jardín, transformado para la ocasión en un "Jardín Encantado", se alza la pista de hielo más elegante de la Riviera Francesa, y cabe decir la única. Brilla bajo las guirnaldas colgantes como un pequeño lago helado, sacado de un sueño. Las familias se deslizan, los enamorados susurran secretos, los niños ríen. Los abetos nevados enmarcan la escena, un recordatorio de que incluso en la Riviera, la magia del invierno sabe encontrar su lugar.

A su alrededor, la oferta gourmet se despliega como un homenaje a la generosidad francesa. Raclette de lujo, mariscos, caviar, rollitos de langosta, delicias de chocolate: el hotel reinventa las tradiciones, las refina, sin alterar jamás su esencia. Aquí puedes "brunchear" como en Nueva York, cenar como en París y soñar como solo Cannes puede hacerlo.

Por la noche, se despliegan las festividades por todo lo alto: una imponente escultura de hielo de Mario Amegee, tres veces Campeón del Mundo de Escultura de hielo, un espectáculo del talentoso bailarín funambulista Lucas Giovanni Moreira, doble récord mundial del cruce de slackline más largo y difícil, el brillante espectáculo de patinaje sobre hielo, el espectáculo de gospel y mucho más.

En el chalet gourmet, los visitantes pueden disfrutar de crepes, una selección de mini-gofres, panettone, chocolate caliente, sidra especiada, tés aromatizados o champán. En cuanto a la repostería, el chef Anthony Coquereau, recientemente nombrado pastelero del hotel, ha creado un regalo exclusivo: el pastel de Navidad "Lista de deseos de Carl".

Un pastel de Navidad, adornado con una letra de chocolate inspirada en los aromas de la Riviera Francesa, disponible durante las festividades. También se ofrecerán talleres de repostería para los niños, donde podrán descubrir cómo se crean los dulces en el hotel. Cada detalle cuenta para que hasta el huésped más joven se sienta mimado.



Las veladas festivas en el bar, menús creados especialmente para Nochevieja y cenas privadas en las suites para un íntimo encuentro con vistas a la bahía. El Carlton se convierte en un escenario de emociones, delicias culinarias y celebración, donde cada habitación, cada pasillo, cada rincón cuenta una página de su magnífica y brillante historia.

Los huéspedes que se alojen durante este período reciben un trato aún más personalizado: champán de bienvenida, detalles especiales a diario, acceso privilegiado a entretenimiento, desayunos festivos e incluso la opción de extender su estancia hasta la tarde para disfrutar de un último momento en el legendario palacio.

En el mundo de los hoteles de lujo, pocos logran crear una atmósfera que sea a la vez encantadora, refinada y profundamente acogedora. El Carlton Cannes lo logra con una maestría excepcional: la de combinar infancia y elegancia, sueños y excelencia. Una forma de vida que, tanto para residentes como para visitantes, evoca esa sonrisa especial que sólo los lugares con alma pueden evocar.



Un Monumento, una Leyenda: La Prestigiosa Historia del Carlton Cannes


El Carlton no es solo un hotel. Es una leyenda, clasificada monumento histórico. Una silueta reconocible al instante, una fachada que parece flotar en la luz, dos cúpulas míticas que dominan la Bahía de Cannes como guardianes de mármol que custodian más de un siglo de historias, secretos, encuentros y glamour.

La aventura comenzó en 1911, cuando el hotel abrió sus puertas frente a una Croisette aún tranquila, frecuentada por la aristocracia europea que buscaba un respiro invernal. Diseñado en un majestuoso estilo Belle Époque, el Carlton se consolidó de inmediato como una nueva generación de hoteles de lujo: elegante, luminoso, exquisitamente decorado, que daba la bienvenida a una clientela adinerada, coronas, diplomáticos y artistas.

Unos años más tarde, el hotel entró en los anales de la historia internacional. En 1922, albergó una de las conferencias de la Sociedad de Naciones, anticipando su importante papel diplomático. Esta conexión con la alta sociedad, la política y los grandes acontecimientos perduraría hasta la cumbre del G20 de 2011, símbolo de su perdurable influencia en el mundo contemporáneo.

Pero fue su pasión por el cine lo que lo catapultó a la esfera cultural global. Cuando se inauguró el Festival de Cine de Cannes en 1939, y luego resurgió tras la guerra, el Carlton se convirtió inmediatamente en el paraíso de las estrellas. Las suites se convirtieron en estudios improvisados, los balcones en escenarios para fotografías que desde entonces se han vuelto icónicas. Cary Grant, Alfred Hitchcock, Grace Kelly, Romy Schneider, Jean-Paul Belmondo, Sophia Loren: todos dejaron su huella, su brillo, su anécdota.

Se dice que algunas escenas legendarias se concibieron aquí, con una copa de champán al atardecer. Otras se filmaron entre las columnas del vestíbulo, como si el hotel, acostumbrado a ser observado, de repente disfrutara de ser filmado. Los periodistas acuden en masa, los ejecutivos de los estudios negocian contratos y los actores se enamoran de las vistas tanto como de sus papeles.



A lo largo de las décadas, el Carlton se ha convertido en un escenario paralelo al Festival. Las fiestas, las reuniones, las firmas de contratos, los encuentros clandestinos, las conversaciones cruciales: Cannes se narra sin duda en la alfombra roja, pero se escribe también en los salones del Carlton. El hotel se ha convertido en testigo de todo lo excepcional, audaz y legendario de la Croisette.

Entre 2020 y 2023, una espectacular restauración instauró nueva vida al hotel. Sin alterar jamás su alma Belle Époque, el Carlton se ha ampliado, embellecido y modernizado. La obra arquitectónica, realizada con meticulosa precisión, ha resucitado su esplendor original, ofreciendo al mismo tiempo nuevos espacios, nuevas experiencias y una interpretación contemporánea del lujo.

Hoy, es más que un hotel icónico: es el corazón palpitante de Cannes. Un puente entre la historia y el presente. Un símbolo vivo que sigue inspirando, sorprendiendo y conmoviendo.



Lujo Absoluto: El Servicio y el Arte de Vivir del Carlton


Lo que distingue al Carlton, más allá de su historia y sus legendarias fachadas, es la amplitud de su oferta. El hotel no solo ofrece lujo: ofrece una experiencia completa, orquestada como una sinfonía.

En lo que se trata del alojamiento: la elegancia como horizonte. Las habitaciones y suites, bellamente rediseñadas, son remansos de sofisticación. La luz mediterránea las inunda como un huésped de honor. Las telas, el mobiliario y las texturas logran un equilibrio perfecto entre la suavidad contemporánea y la herencia de la Belle Époque.

Cada detalle cuenta: desde las vetas de la madera hasta la delicada iluminación, desde la excepcional ropa de cama hasta las fragancias cuidadosamente seleccionadas para que el huésped descanse con armonía y tranquilidad.

En las suites con vistas al mar, el espectáculo es constante. Los amaneceres se deslizan sobre el mármol, los atardeceres iluminan los balcones. Todo es pura belleza, tranquilidad y la sensación de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.



En lo que concierne a la gastronomía: ofrece un viaje sensorial. El Carlton cuenta con una variedad de restaurantes, cada uno con su propia personalidad. En el comedor principal, los chefs presentan una versión moderna de la cocina francesa clásica.

La Mesa del Chef, es la mesa más solicitada y cara de Cannes. Una mesa que invita hasta unos diez comensales con vista única a la cocina y las brigadas de cocineros. Una experiencia exclusiva enriquecida por el hecho que algunos de los platos flambeados emblemáticos de la carta se realizan en directo y al lado de la mesa, para el deleite de los comensales.

En la playa, la cocina es más soleada, mediterránea y generosa, una amplia carta de deliciosos cócteles sin alcohol es también propuesta, asi como los pescados más sabrosos de la estación. En el bar, por supuesto, los cócteles de autor evocan la Riviera Francesa tanto como las legendarias noches del Festival.



En todas partes, la experiencia culinaria busca evocar emociones. El Carlton Cannes no busca impresionar; busca conmover, ofrecer un momento inolvidable.

Cabe resaltar que el hotel cuenta con un salón para fumadores de puros y ofrece así un refugio ideal para los amantes de los habanos más exclusivos.

En lo que concierne su oferta de bienestar es su prioridad: es un templo que invita a la calma. El spa y centro de bienestar son verdaderos santuarios. En este periodo festivo propone a las parejas poder privatizar el hamman y disfrutar de un masaje a dúo. Masajes inspirados en culturas de todo el mundo, rituales, áreas de relajación, clases de yoga y pilates, una piscina caliente e iluminada: una oda a la liberación, al reequilibrio y al arte de encontrarse bien.

El Carlon Cannes es también conocido como un experto en eventos: Grandeza y experiencia es su lema. El hotel cuenta con una de las colecciones de salones para recepciones más hermosas del sur de Francia. Conferencias internacionales, bodas suntuosas, fiestas privadas, presentaciones de colecciones, cenas excepcionales: todo es posible gracias a un equipo de profesionales de la hostelería que domina la excelencia en la planificación de eventos.

Todo es discreto, impecable y sin complicaciones. El Carlton no presume; actúa.



Una Singularidad Absoluta: La Única Terraza Abierta en la Playa Todo el Año

Si bien el Carlton no presume de sus muchos talentos, uno en particular lo hace irresistible y único en Cannes: su terraza, abierta directamente en la playa, accesible todo el año.

Un privilegio excepcional. Aquí, incluso en pleno enero invernal, el huésped puede almorzar con vistas al mar, disfrutar de la suave calidez de la bahía, sentir la arena bajo los pies y escuchar el suave chapoteo de las olas. El Mediterráneo se convierte en un compañero constante, un telón de fondo vivo que hace que cada experiencia sea inolvidable.

El invierno se vuelve suave. El otoño, luminoso. La primavera, poética. El verano, vibrante.

La terraza del Carlton Beach Club captura la esencia misma del arte de vivir francés: elegancia, libertad, sol, gastronomía y cordialidad. Es un lujo sencillo, puro y auténtico, que se siente más que se exhibe.

Allí, tomando una copa, almorzando o cenando, frente al horizonte que se desvanece en el cielo, comprende por qué el Carlton no es un hotel de lujo más. Es un soplo de aire fresco, una celebración, un sentimiento, un mito reinventado, un alma inmutable.

El Carlton Cannes es un símbolo, un monumento a la elegancia, un faro en la historia de la Riviera. Un testigo del cine mundial.Un refugio para los sensibles a la belleza.Un escenario que eleva celebraciones, estaciones y encuentros.

En Navidad, brilla como un cuento de hadas.En primavera, renace como una promesa.En verano, resplandece como un festival.En otoño, abraza la dulzura.Y durante todo el año, ofrece esta terraza única e improbable, donde el mar y el lujo se susurran.

El Carlton Cannes no es solo un hotel. Es una emoción, un recuerdo, un regalo que se siente como un sueño.Una estrella que nunca deja de brillar en la Croisette. Es por ello que, el recordado Alain Delon, en su canción sobre Cannes lo cita en su primer verso, dando aún más justicia sobre el rol relevante que ha tenido y que tiene este hotel centenario.



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