Cultura:

Deauville, la fotografía en todo su esplendor



Por Paola SANDOVAL, Corresponsal en Europa



DEAUVILLE, Francia (EUROLATINNEWS) - Deauville es el escenario perfecto para la luz, por eso cada otoño, ésta ciudad balnearia se impregna de una energía especial. El aroma a sal, el murmullo de las olas, el crujir del paseo marítimo bajo los pies de los paseantes y ese algo indefinible, una mezcla de nostalgia y audacia, que convierte a esta ciudad en un escenario ideal para la creatividad y el punto de encuentro de los mejores fotógrafos internacionales.

Con este espíritu se inauguró la nueva edición del festival Planches Contact, un evento imprescindible para la fotografía contemporánea, donde se dan cita talentos emergentes, nombres consagrados del sector y aficionados de todas las generaciones.

Durante la presentación a la prensa, en el vibrante ambiente de la inauguración. Alrededor de Caroline Clemensat, directora artística del festival y alma de esta aventura fotográfica, flotaba la emoción de los artistas, la curiosidad de los comisarios y la sensación de presenciar el nacimiento de nuevas voces visuales. Jonas Tebib y Lionel Charrier, comisarios de esta edición, encarnaron esta tensión entre el rigor curatorial y la apertura poética. Juntos, diseñaron un recorrido tan exigente como conmovedor, entre Les Franciscaines —el corazón palpitante del festival— y los espacios naturales y urbanos de Deauville.



Un festival nacido de la ciudad, nutrido por la luz


Desde sus inicios, Planches Contact se ha consolidado como un laboratorio único: un espacio donde la ciudad se convierte en sujeto y material de creación. Cada artista invitado crea un proyecto específico para el lugar, inspirado en Deauville, su luz, su arquitectura y sus habitantes. Con el paso de los años, este enfoque ha permitido que la fotografía se integre profundamente en el tejido mismo de la ciudad.

No es casualidad que el festival lleve este nombre: «Planches», que evoca los famosos paseos marítimos de madera, y «Contact», que subraya el encuentro entre los artistas y el entorno local.

Para esta edición, Caroline Clemensat quiso reconectar con la esencia misma del festival: «Crear a partir de la realidad, pero con la libertad de los sueños», afirmó en la inauguración. Su discurso, impregnado de humanidad y pasión, nos recordó cómo la imagen es un lenguaje universal, una herramienta para comprender y compartir.

Los comisarios Jonas Tebib y Lionel Charrier, cada uno con su propia sensibilidad —Tebib, centrado en la narrativa y el comentario social, y Charrier, desde su experiencia como fotoperiodista—, han creado con maestría un diálogo entre diferentes estilos, desde el documental hasta la poesía visual.



Les Franciscaines: un entorno excepcional en el corazón del festival


Es difícil imaginar Planches Contact hoy sin mencionar Les Franciscaines. Este espacio atemporal, ubicado en un antiguo convento transformado en centro cultural, encarna el renacimiento artístico de Deauville.

Bajo las bóvedas y los techos de cristal de este luminoso edificio, confluyen un museo, una mediateca, un auditorio, salas de exposiciones y zonas de estar. Es aquí donde late el corazón intelectual y emocional del festival.

En esta edición, Les Franciscaines acogió varias exposiciones importantes, comenzando por la dedicada a los artistas residentes. Las paredes vibraban con las múltiples miradas que se posaban sobre Deauville: imágenes suaves y difusas, retratos suspendidos, escenas cotidianas sublimadas por la luz normanda. El espacio amplifica la fuerza de las obras: su sutil escenografía, jugando con la transparencia y la perspectiva, ofrece a cada fotografía un soplo de aire fresco, una segunda vida.

A Caroline Clemensat le gusta recordarnos: «Les Franciscaines no es solo un espacio expositivo, sino un lugar para el intercambio, el diálogo y las emociones compartidas». Durante la presentación a la prensa, esta fuerte conexión entre los artistas y este espacio era palpable. Les Franciscaines no se limita a albergar fotografías; las celebra, haciéndolas accesibles a todos, a la vez que respeta la profundidad de los procesos artísticos.



Entre el rigor y la sensibilidad


Este año, los curadores Jonas Tebib y Lionel Charrier han concebido una exposición coherente y estimulante. Su enfoque se basa en una idea sencilla: permitir que cada espectador se involucre con el paisaje.

Tebib, conocido por su atención al detalle y su pasión por la narrativa visual, explicó:

"Deauville es un escenario abierto. No se viene aquí a imponer la mirada; se viene a escuchar lo que la ciudad nos cuenta".

Charrier, por su parte, enfatizó la importancia de la realidad:

"En la fotografía, siempre existe esa tensión entre documentación y emoción. Aquí, quisimos dar espacio a ambas, sin jerarquías".

Su colaboración curatorial ha dado lugar a una edición íntima y ambiciosa a la vez, donde cada serie encuentra su resonancia perfecta en la topografía de Deauville: desde las playas hasta el puerto, desde los antiguos callejones hasta los espacios contemporáneos.



Perspectivas Diversas sobre Deauville


Un año más, Planches Contact reunió a una generación de artistas extraordinariamente diversa. Algunos provenían del fotoperiodismo, otros de la fotografía artística o el video, pero todos compartían el deseo de conectar con la realidad de Deauville.

Las series presentadas en Les Franciscaines y por toda la ciudad conformaron un viaje sensible, como un diario de introspección.

Algunos exploraron el mar y su simbolismo, otros se centraron en la memoria de los lugares, o incluso en la vida cotidiana de sus habitantes.

Lo más impactante fue la poesía visual que emanaba de cada proyecto: imágenes donde el silencio y la luz parecían dialogar, donde el color se convertía en emoción.

Uno de los puntos fuertes de esta edición residió también en la diversidad de técnicas: analógica, digital, collage, instalación, cianotipia... El festival demostró cómo la fotografía contemporánea trasciende el simple marco de la imagen fija para convertirse en una experiencia.

Nueve fotógrafos fueron invitados a participar en una residencia creativa (excluyendo el Premio a la Creación Fotográfica Joven y la beca photo4food): Lin Zhipeng aka No.223, Myriam Boulos, Carline Bourdelas, Renato d'Agostin, Julien Magre, Anna Malagrida, Arno Rafael Minkkinen, Henrike Stahl y Frédéric Stucin.

En total, el festival exhibe a 19 fotógrafos, 17 de los cuales participan en la residencia. Dos fotógrafos participan en un diálogo imaginario: Claude Cahun y Cindy Sherman. Se presentan los cuatro ganadores del Premio a la Creación Fotográfica Joven: Anaïs Ondet, Simon Bouillère, Naïma Lecomte y Jérémy Appert, así como los cuatro beneficiarios de la beca de la fundación photo4food: Amélie Chassary, Daniel Blaufuks, Adrien Boyer y Marilia Destot.



Revelando una Generación


Pero sin duda fue en torno al Premio al Joven Fotógrafo donde la emoción se hizo más palpable.

Este premio, emblemático del festival, reconoce a un talento emergente entre cuatro finalistas seleccionados por su trabajo durante su residencia en Deauville.

En la presentación a la prensa, todos estaban allí, emocionados, radiantes, rodeados de sus compañeros. Se podía ver en sus ojos esa chispa característica de los comienzos prometedores, esa mezcla de fragilidad y fuerza.

Al dia siguiente llegó el momento del veredicto: Naïma Lecomte fue proclamada ganadora.

Su serie, de gran delicadeza, destacó como un diálogo entre lo íntimo y el paisaje. Al trabajar con la noción de memoria emocional, capturó la luz de Deauville como un estado de ánimo.

Sus fotografías, precisas y etéreas a la vez, parecían suspendidas entre el pasado y el presente, como fragmentos de recuerdos que uno teme borrar.

El jurado, presidido por Caroline Clemensat, elogió «un estilo visual único, en la encrucijada de la ternura y el rigor».

Conmovida, Naïma Lecomte declaró: "Este premio es un encuentro. Con la luz, con un lugar, conmigo misma. Deauville me ofreció un silencio fértil, un espacio para escuchar lo que realmente quería decir".

Su obra, expuesta en Les Franciscaines, ya forma parte de una tradición de jóvenes talentos descubiertos por el festival y ahora reconocidos en el ámbito internacional.

Caroline Clemensat: El alma de Planches Contact.


Es imposible hablar del festival sin reconocer la visión de Caroline Clemensat. Bajo su dirección artística, Planches Contact ha crecido sin perder jamás su autenticidad. Ha reunido a una red de artistas, comisarios, coleccionistas y también a los habitantes de Deauville, quienes ahora ven el festival como una fuente de orgullo colectivo.

Su enfoque se basa en tres pilares: creación, territorio y transmisión.

Durante la rueda de prensa, enfatizó la necesidad de mantenerse fiel al espíritu de la residencia: «Los artistas no vienen a Deauville a ilustrar la ciudad, sino a comprenderla, a sentirla, a reinventarla».

Su energía contagiosa, su amabilidad y su alto nivel de exigencia hicieron de esta edición un momento de excepcional coherencia. Bajo su dirección, el festival ya no se limita a mostrar imágenes: cuenta una historia, la historia de un lugar y de quienes lo habitan.



Les Franciscaines, catalizador de la renovación cultural


El papel de Les Franciscaines en este empeño trasciende el de mera institución anfitriona. Se ha convertido en el centro neurálgico de la creatividad en Deauville, un lugar donde convergen el arte y la vida.

A través de sus exposiciones, conferencias, proyecciones, encuentros y lecturas, ofrece una experiencia inmersiva donde los visitantes se convierten en participantes activos de su propio descubrimiento. Esta simbiosis entre el festival y la sede otorga a Deauville una nueva relevancia en el panorama cultural francés.

Ya no es solo un elegante balneario, sino una ciudad laboratorio donde las imágenes cuestionan nuestra relación con el mundo.

A través de Planches Contact, Les Franciscaines reafirma su misión: fomentar el diálogo intergeneracional, crear puentes entre las artes y recordarnos que la fotografía, lejos de ser estática, es una forma de arte viva y en constante evolución.



Una edición centrada en la transmisión


Lo que distingue a esta edición, más allá de las propias obras de arte, es el tema de la transmisión. Intercambios entre artistas consagrados y jóvenes fotógrafos, coloquios públicos en Les Franciscaines, talleres con residentes locales: todo contribuye a crear una dinámica de intercambio.

Durante un otoño, Deauville se convierte en una escuela abierta, donde la fotografía se vive como un lenguaje universal. Esta es, sin duda, la fuerza de Planches Contact: su capacidad para reunir mundos diferentes en torno a una pasión compartida, derribar barreras entre enfoques y hacer visible lo invisible.

La luz de Deauville, el hilo conductor de una obra colectiva.

A medida que se desarrollan las exposiciones, queda claro que el verdadero tema de Planches Contact es la luz. Esa luz única, suave y siempre cambiante, que ya celebraron los pintores impresionistas. Aquí, es musa, metáfora y fuerza motriz de la creación.

Cada fotógrafo la percibe de forma diferente: radiante, melancólica o casi espiritual. Unifica perspectivas, tejiendo una conexión invisible entre las obras.

Deauville, ciudad de cine, caballos y elegancia, se transforma, gracias al festival, en una ciudad de imágenes. Y en el corazón de esta luz, Les Franciscaines se erige como un faro, guiando a los visitantes en un viaje entre la memoria y la modernidad.



Un festival que ilumina el futuro.


Al finalizar esta edición, uno se marcha deslumbrado, tanto por la riqueza de las propuestas como por la humanidad que emana de ellas. Planches Contact no es simplemente un festival; es un acto de fe en el poder de la fotografía.

Bajo la inspirada dirección de Caroline Clemensat, la colaboración de Jonas Tebib y Lionel Charrier, y gracias a la energía de los artistas, Deauville se consolida como un escenario esencial para la creación visual contemporánea.

La victoria de Naïma Lecomte en el Premio Joven Fotógrafo simboliza esta promesa de futuro: la de una generación consciente, sensible y audaz.

Y si la luz de Deauville nunca se apaga, es porque cada año, a los ojos de estos artistas, encuentra nuevas formas de existir.

Planches Contact 2025 presenta una edición magistral: poética, comprometida y profundamente humana. Una invitación a ver de otra manera, a sentir plenamente, a redescubrir, a través de las imágenes, la belleza del mundo. Hasta el 4 de enero 2026.





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